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Leyendas Urbanas 2:

Animales Invasores

 
 
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   El miedo a los animales en general y a los insectos en particular, es algo inherente al ser humano. El hecho de que alguna especie como la solitaria pueda vivir en el interior del cuerpo, lleva a la creación de una serie de leyendas en las que se recogen infinidad de casos en que animales o insectos, penetran en el interior de una persona, dejan sus huevos, fecundan en el interior y culminan con la gestación y salida del “inquilino”.  Estas historias dejan al que las oye con imágenes de pesadillas horribles, están profundamente arraigadas en la sociedad, y no hay pueblo en el que no se cuente una de estas historias.  Veamos algunas de ellas.

 

 

"…Una joven adolescente de 17 años, pasa un día de asueto en la playa junto a sus padres. Entre baño y baño, una ola le juega una mala pasada y la chica traga un poco de agua salada. Algo sin importancia. A los pocos meses, su barriga comienza a desarrollarse, como si estuviera embarazada. El padre monta en cólera pensando que han mancillado el honor de la familia, la hija llora y jura y perjura que no ha tenido relaciones sexuales con nadie. Tras la visita al medico de familia, este la remite al hospital, por si se trata de un tumor y ha de ser extirpado. Una vez allí, los cirujanos extraen del vientre de la chica un pulpo pequeño y vivo. Al parecer la chica trago agua del mar que contenía huevos de pulpo que flotarían en el agua al desprenderse de las algas del fondo del mar que es donde suelen estar pegados…"

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“…Una mujer esta tomando el sol en la playa, cuando sufre la picadura de una araña en la mejilla. Al poco se le produce una hinchazón que termina convirtiéndose en furúnculo.  Cuando el médico se lo abre con un bisturí, salen de la herida una legión de arañas diminutas. La explicación del medico, que la araña había puesto huevos debajo de la piel de la mujer. La mujer, ante tal impresión sufre un infarto y muere, o queda en estado catatónico de por vida, según la versión de la historia…”

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“…Una mujer, harta de las infidelidades de su marido, decide darle un escarmiento. Mientras el marido duerme, ella introduce en su oído un gusano pequeño. Durante los siguientes  días, el marido sufre terribles dolores de cabeza que no desaparecen a pesar de la ingesta de fármacos. Los galenos le realizan todo tipo de pruebas, pero todas dan negativo. Una noche, para alivio del hombre, los dolores cesan y al poco nota algo moviéndose en su oído. Se mira al espejo y observa como el pequeño gusano sale del interior. Aliviado por que el problema se ha solucionado, corre a darle la buena nueva a su mujer, la cual con toda frialdad, le dice que el gusano se lo introdujo ella y que era un gusano hembra que había depositado sus huevos en el interior de su cerebro. El hombre, aterrado ante la idea de volver a sufrir los terribles dolores producidos por los gusanos mientras le devoran el cerebro, se suicida…”

 

   Como vemos, estas leyendas urbanas son terribles historias para no dormir. Quien las oye, no deja pensar en su interior lo doloroso que debe de ser algo así, llegando a producir cierto pánico. El resultado será que lo contará inmediatamente a alguna persona conocida, con lo cual la leyenda urbana prosigue su camino.

   Podría seguir contando historias de este tipo, ya que he llegado a recopilar al menos ocho en la que todo tipo de insectos o animales diminutos  se introducen por cualquiera de los orificios del cuerpo. Para quitar dramatismo al asunto, analicemos las tres historias.

 

   La leyenda de la chica que da a luz un pulpo, es inviable médica y físicamente hablando. Aunque no podemos descartar que alguien ingiera huevos de pulpo de manera accidental, estos nunca llegarían a eclosionar en el interior del organismo, ya que los ácidos estomacales los destruirían de inmediato. En esta historia, vemos  se unen el miedo arcaico a la penetración en el cuerpo de cualquier ser vivo así como el terror la fecundación contra natura, algo aunque imposible, que siempre ha rondado a la raza humana.

   La historia de la mujer que sufre la picadura de la araña, es

 

Imagen de un pulpo tras eclosionar

muy parecida a la anterior, solo que esta vez, es mucho más aterradora. La mayoría de la personas siente temor de las arañas, yo el primero,  y es por ello que el relato, a pesar de ser médicamente inviable al igual que el anterior, es oído con pavor. Cierto que las arañas pican, yo mismo sufrí 6 picaduras en un brazo hasta que puede descubrir a la araña en el interior de la camisa, pero con un simple anti inflamatorio inyectable, el problema está solucionado.  Si leemos con calma, la araña debe de picar a la señora en la cara, y hacer un agujero en la piel lo suficientemente grande como desovar en el, todo esto en menos de un segundo.

   La última historia que nos ocupa, incluye más elementos, la mujer despechada por las infidelidades de su esposo, y además nos deja la moraleja de que es peligroso tener aventuras extraconyugales. El relato en si, esta plagado de fallos. Por un lado, la esposa debe de ser una bióloga cualificada, ya que ha conseguido hacerse con un gusano hembra a punto de desovar. Por otra parte, es imposible que el gusano entrara por el oído del marido, ya que para ello tendría que destrozar los huesos del oído interno, con lo cual el primer gran dolor seria ahí, y su primer efecto, la sordera del individuo. Aun asumiendo que consiguiera traspasar esa barrera sin causar ningún tipo de daño, los terribles dolores producidos mientras el gusano va royendo el cerebro son, sencillamente imposibles. El dolor físico se siente por que un nervio, a través de la red nerviosa, avisa a nuestro cerebro de ello, y el  cerebro, carece terminaciones nerviosas.

   Estas leyendas, son muy habituales en los Estados Unidos, y el cine se ha servido de ellas para películas como “Hidden”, “Están Dentro” “Galería Nocturna” y la mas famosa “Allien”

 

 

 

 

 

   

Juanfra Romero

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