![]() |
||||||
|
Parpadeo |
||||||
|
Abrí los ojos y todo a mi alrededor era un caos, gente corriendo de un lado para otro, coches de policía y ambulancias con las sirenas girando sin cesar, pero en mis oídos no penetraba ni un sólo sonido y eso me agobiaba, no lo entendía. Un muchacho se acercó y se agachó junto a mí; por lo que pude ver era de los servicios de emergencia del 061, le acompañaba uno de aspecto más mayor, probablemente fuera un médico; entablaron una conversación entre ellos. Yo que seguía sin oír nada, intenté incorporarme, descubriendo con verdadero horror y pánico que no podía moverme. |
|
|||||
|
En ese momento recordé el accidente y como llegué a ese estado. Por la mañana había estado lloviendo, me dirigía a la oficina como todos los días, cuando al tomar una curva, un automóvil que venía en sentido contrario, derrapaba en la curva y se empotraba contra mí, enviándome fuera de la calzada y golpeándome contra una valla lateral de la carretera, y luego todo oscuridad. El que parecía médico, agachándose junto a mí, con su mano me cerró los ojos, -Un momento- me dije, ¡no puede ser verdad! -¿no estoy muerto? - ¡estoy vivo! ¡Por Dios! -no se dan cuenta- me dije, creo que en ese momento de pánico perdí el conocimiento. Un ruido me despertó, abrí los ojos, -¡por fin podía oír!- pensé, estaba en una habitación fuertemente iluminada, una mujer con bata blanca merodeaba por la estancia, esperaba que cuando se acercara, se diera cuenta de que estaba consciente y me podrían ayudar a salir de esta pesadilla; cual fue mi espanto, que dirigiéndose hacia mí con sus dedos me cerró los ojos –¡cómo odio esos espasmos musculares!- dijo ella; con un fuerte movimiento de su brazo me introdujo dentro de una cámara –¡Dios mío estoy en el depósito de cadáveres!- no se dan cuenta de que estoy vivo. Creo que volví a perder el conocimiento; al abrir los ojos me encontraba en una habitación diferente, tenía un cristal enfrente y pasaba gente por delante, me pareció un poco cómico, por que me recordaba los escaparates de las tiendas –no me habrán expuesto como modelo- pensé, una mujer pasó por delante paró y se giró, cual fue mi sorpresa al reconocerla, era mí esposa y lloraba amargamente, había mucha gente abrazándola y besándola, estaban en mí duelo; seguía sin poder creerlo, y entenderlo aún menos -¡estoy vivo! Dios mío, ¡sácame de esta pesadilla!- por favor, no lo soporto más- un hombre vestido de negro entró en el cuarto y con su mano me cerró los ojos. Un movimiento brusco me sacó de mí sopor, abrí los ojos, estaba todo oscuro –¿dónde me habrán traído?- me dije, creo que era un hospital, estaba tumbado en una cama por que era muy mullida, ahora caía en la cuenta de que estaba sintiéndola en mí espalda, daba gusto volver a sentir algo; un sonido de roces me sacó de mis pensamientos, escuché gente de murmurar y una mujer de gritar y llorar; era mí esposa -¡estoy en un nicho! ¡Me han enterrado vivo! ¡Dios mío, no! ¡Socorro, socorrooo…….! ¡Estoy vivo, vivoooooo…..!.
Francisco José Fernández García
|
||||||