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Caso Manises |
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Todo ocurrió la noche del 11 de noviembre de 1979. Pocos instantes después de las 23:00 horas, el Comandante Lerdo de Tejada, contactaba con la torre de control de Barcelona para pedir información de un tráfico que se acercaba hacia ellos en rumbo convergente… Pero un par de horas antes del despegue del avión, habían comenzado a ocurrir cosas extrañas. El servicio de alerta y rescate de Madrid, informó sobre una señal de radio de alarma emitiendo en la frecuencia 121.5 a unos 70 kms al noroeste de valencia, en pleno mediterráneo entre la península y las islas Baleares, pero ningún radar detectó aeronave alguna en ese espacio. El vuelo TAE 297, despegó del aeropuerto de Mallorca con 109 pasajeros a bordo, turistas austriacos en su mayoría y con destino a Tenerife. Todo transcurría con normalidad, hasta que a las 11 de la noche, el vuelo TAE 297, informó al control de vuelo de Barcelona de la existencia de un tráfico a su izquierda, a unas 4 o 5 millas y que llevaba rumbo convergente, o sea, de colisión. Desde la torre de control, se comunica al comandante del avión que no hay constancia de ningún vuelo próximo al TAE 297. Tras una conversación en la que se aprecia como el Comandante Lerdo de Tejada se va poniendo nervioso, este decide poner rumbo a Valencia, ya que teme por la seguridad del vuelo. Esta conversación, que disponemos en audio y de la cual hacemos una trascripción integra, no deja lugar a dudas del nerviosismo del piloto.
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Mientras esto ocurría sobre el mar, los operadores de radar de la base aérea de Torrejón, buscaban en sus pantallas al no identificado, pero no aparecía por ningún sitio. Sin embargo, el radar militar de Benidorm, localizó durante ese tiempo hasta 5 ecos no identificados volando sobre la zona. Al mismo tiempo, en el aeródromo valenciano, unas 40 personas, con su director al frente, observaron hasta tres ovnis próximos a las instalaciones, uno de ellos tan cercano, que los empleados pensaron que se trataba del misterioso tráfico del que hablaba el vuelo TAE 297 haciendo un acercamiento para un aterrizaje de emergencia y encendieron las luces de la pista, pero lo que ocurrió fue que el misterioso objeto levantó el vuelo cuando parecía que estaba a punto de tomar tierra. Ante estos acontecimientos, y a petición del Comandante Lerdo de Tejada, el Mando Aéreo de Combate en Madrid, ordenó el despegue de un caza de intercepción desde la base aérea de Los Llanos en Albacete. A las 00:42 horas ya del día 12, un caza pilotado por el Capitán Fernando Cámara, salía a la búsqueda del objeto desconocido. Desde el centro de operaciones de Torrejón donde se controla todo el espacio aéreo español, ordenaron al piloto del caza que preparara el armamento. Pero ni el Capitán Cámara ni los infrarrojos de a bordo detectaban nada raro, pero si lo hacínalos canales de radios, ya que algo que se definió como un “zumbido” se coló por todos y cada uno de los canales de radio del avión, incluidos los de emergencia, en el momento que desde Torrejón se detectó un no identificado en dirección a África. El piloto del caza recibió la orden de dirigirse hacía el lugar que según el radar ocupaba el ovni. A la velocidad del sonido, el Mirage F1 se dirigió hacía la zona, pero pareció que los ovnis acababan de comenzar a jugar una partida de “el ratón y el gato”, ya que los radares de Torrejón dejaban de detectar al intruso en el punto previo y lo detectaban en otro punto, algunas veces al norte, otras al este, otras al sur… y mientras tanto, las interferencias en la radio eran cada vez mas fuertes. Al poco, el radar detectó un objeto sobre Valencia, y se ordenó al caza que si dirigiera hacia la zona y allí estaba el objeto, con forma de campana y cambiando secuencialmente del color verde, al rojo, luego al blanco… En el momento de acercarse el caza, de nuevo se produjo el “zumbido” y el misterioso objeto se alejó a una velocidad increíble hasta perderse de la vista del piloto en cuestión de segundos. Así mismo, los infrarrojos del avión militar no detectaron objeto alguno. Con el nerviosismo cundiendo en la base militar de Torrejón, se detectó otro objeto, esta vez sobre Sagunto, y nuevamente se ordenó al caza dirigirse hacia allí, volviéndose a repetir la historia acaecida minutos antes, colosal objeto, sin detectar por los infrarrojos y que desaparece en una aceleración monstruosa. Tras casi hora y media de persecuciones por todo el país, el Mirage se vio obligado a volver a la base de Los Llanos, ya que se le acababa el combustible, cuando en ese momento el ovni se colocó justo detrás del avión militar, lo cual hubiera significado un derribo en caso de que el no identificado hubiera efectuado un ataque. Finalmente, el caza tomó tierra tras noventa minutos de una increible misión. Tras este aterrizaje obligado del caza, la tranquilidad volvió a los cielos del levante español, pero dejó intranquilas a las autoridades militares españolas, en plena transición política. Probablemente, este sea el mejor caso ovni en la historia de la ufología española, ya que el objeto u objetos no identificados, fueron observados por personas muy experimentadas en sus respectivos trabajos, pilotos, operadores de radar, y por casi medio centenar de testigos en tierra. Han pasado 26 años, y a pesar de que el informe del ejército se descalificó como materia reservada en 1994, este no aclara en absoluto lo sucedido aquella noche, con lo cual, el misterio permanece para el gran público, no así para los mandos militares
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